Proyecto Entre cuentos

Prácticas del lenguaje – 3° E.S

Convencidos de que los cuentos  ocupan un gran lugar en la educación de los niños, nos sumergimos con los alumnos de 3° secundaria en su historia, rastreando sus orígenes y sus primeras manifestaciones en tiempos remotos de los que el hombre no puede precisar ni dónde ni cuándo con exactitud. Así descubrimos los relatos de la India, las historias de la Biblia, las fábulas de Grecia y de Roma, las historias de Las mil y una noches, los cuentos maravillosos, las leyendas en época de las cruzadas, los relatos humorísticos, el cuento realista, fantástico, de ciencia ficción y de terror, las narraciones policiales, entre todos aquellos relatos que formaban parte del folklore de la humanidad, común a toda cultura. ¡Qué sorpresa al encontrarnos con Hansel y Gretel, la Sirenita, Rapónchigo mucho antes de que Walt Disney los inmortalizara en los clásicos infantiles del cine!

Descubrimos que el cuento era la parte moral de la enseñanza: Cenicienta nos enseñaba la modestia, Caperucita Roja la prudencia, El braman y la mangosta a no cometer acciones precipitadas, etc. Y, por sobre todo, daban el lugar debido a la imaginación, una de las más preciosas facultades del hombre que tan cercana a la sensibilidad, trata de realizar el ideal, algo más perfecto y más verdadero. Los niños y los jóvenes se sienten hechos para un porvenir mejor y para un mundo más grande. La imaginación busca ese mundo, ese futuro, y a veces los encuentra en la literatura. Los cuentos son la poesía de los niños.

Luego de varias clases de disfrutar de la lectura de toda clase de cuentos, nos decidimos a seleccionar aquellos que cada grupo de alumnos creía apropiado para el curso de primaria al cual iban a narrarle estas historias. Prepararon la adaptación acorde al perfil del auditorio y se embarcaron, guiados por su creatividad, en la confección de las tapas del libro y de una torta que, representando una escena de la historia, cerrara la actividad con el disfrute de compartir el trabajo hecho para otro. Daba gusto verlos trabajar con esfuerzo, generosidad, dedicación y constancia en el proyecto.

El lunes 12 de septiembre se llevó a cabo la jornada de lectura. Cada grupo se presentó en el curso designado, preparó el aula y realizó el relato del cuento. Los alumnos de primaria estaban expectantes. Los vieron entrar con sus grandes libros, algunos caracterizados según los personajes de la historia, títeres o  música de fondo, juegos y preguntas con caramelos de premio sobre lo leído y sin sospechar, que al final les aguardaba un “dulce sorpresa”: las tortas. Animadas por el momento compartido, las alumnas del cuento de Rapónchigo (Hoy Rapunzel)  sortearon entre los alumnos las tapas del libro que habían confeccionado.

 Las sonrisas tardaron en irse de cada uno de los rostros de los que habían compartido ese momento. Las experiencias vividas anidaron hondo, allí, donde el alma atesora sus más preciados recuerdos. Es que los seres humanos aman estos  relatos porque se reconocen en ellos: la literatura está hecha para él y él para ella. ¿De qué fecha viene?  ¡Quién lo sabe! Es tan vieja como el mundo.


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